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Vendimia global con currículo y carta de recomendación

La propuesta no le sorprendió a Alfredo Maestro, bodeguero y viticultor peñafielense, dedicado en exclusiva a la producción de vinos naturales, cero química. Lo que sí que le sorprendió es que además del currículo que le llegó por correo electrónico también este viniese acompañado de una carta de recomendación. El remitente es un joven japonés residente en Melbourne (Australia), que le explica a Maestro que «me gustaría unirme a la vendimia de 2015, en septiembre. Me gustaría ayudarle a usted y formar parte de su vendimia para ampliar mis conocimientos sobre el vino. Sobre todo estoy interesado en su proceso de elaboración».

Esta no será la única propuesta internacional que recibirá el peñafielense para formar su equipo de vendimias, serán más los extranjeros de distintos puntos del mundo, jóvenes menores de 35 años, que querrán aprender sobre el terreno los procesos para la elaboración de vinos de calidad. «Llevo 4 o 5 años recibiendo a gente de muchas partes del mundo, mucho son sumilleres o estudiantes de enología, o del mundo de la restauración, personas que conocen tus vinos porque los vendes en sus países o porque, como puede ser en el caso de este chico japonés, entiendo que estuvo conmigo en mi último viaje a Australia mientras daba a conocer mis vinos», explica Alfredo.


Carta de recomendación recibida por el bodeguero y viticultor peñafielense

«Éste me ha llamado la atención de manera especial porque además de currículo me manda una carta de recomendación de sus anteriores prácticas que hizo en una bodega en Australia, es una cosa supercuriosa». Esto demuestra el creciente interés que hay fuera de nuestras fronteras por los vinos y productos españoles. «Sangre nueva que está aflorando en España y que llama la atención de muchos sumilleres, restauradores o enólogos de fuera, quienes quieren conocer la nueva España y se ponen en contacto contigo». Se trata de profesionales o futuros profesionales del sector que además «de la enología convencional», también quieren conocer y aprender la enología que están realizando vitivinicultores como Alfredo Maestro que se han decantado por procesos que, desde el viñedo hasta la botella, están libres de productos químicos.

Algunos de estos voluntarios y voluntariosos aprendices permanecen en España toda la vendimia, incluso algo más. También hay quienes se cogen solo unos pocos días libres de su trabajo; pero todos con un objetivo, el de ampliar sus conocimientos en el momento esencial de la elaboración de un vino.

«El año pasado estuvieron conmigo dos argentinos de la Patagonia, también estadounidenses e ingleses, y por supuesto, españoles». Todos se alojan en su casa y cuando el grupo es considerable se organizan en turnos para compartir coche con Maestro y estar siempre con él, ser su «sombra», como él mismo dice, para guiarles y enseñarles en todo momento, desde el viñedo hasta el lagar. «No es mano de obra gratis, para nada», subraya el bodeguero. «No les pongo a vendimiar de sol a sol hasta reventarles. Están conmigo constantemente y si hay que vendimiar un cachito, lo hacen pero yo el primero. Están recibiendo uva, seleccionándola y también les dejo un pequeño tanque para que fermenten la uva de un pequeño majuelo y hagan su propio vino, vino que luego les mando embotellado cuando está hecho».


Dos becarios extranjeros en la vendimia de Alfredo Maestro

«La experiencia es gratificante y divertida», destaca Alfredo. «Te levantas por la mañana y te encuentras en tu casa a un japonés, un argentino, un inglés, unos segovianos. Es un ambiente muy bueno. El año pasado tras la jornada de trabajo, uno de los argentinos, experto en preparar cócteles con acrobacias, nos preparaba unos cócteles extraordinarios mientras que el otro nos preparaba unos platos muy buenos. Este año el japonés ya me ha dicho que preparará sushi y otros platos de su país».

«El ambiente es muy bueno y divertido, a la vez que aprenden claro», recalca Maestro, quien añade que a la hora de trabajar todos realizan todas las tareas, dándose situaciones de lo más curiosas. «Unos pisan uva, otros están cargando cajas en el remolque mientras, por ejemplo, una americana, está alucinada de cómo un señor mayor pesa las uvas con una romana. La sorprendía que en pleno siglo XXI todavía se utilizase ese tipo de balanza».

Trabajar con Alfredo Maestro ofrece la magnífica oportunidad de conocer distintos paisajes, suelos, variedades de uva y vinificaciones, pues el elaborador peñafielense tiene 'aulas' repartidas por Ribera del Duero, Cigales, Valtiendas, Gredos y Madrid, zonas donde posee viñedos y donde elabora vinos naturales, por lo que compartir vendimias con él supone un auténtico seminario, en su caso, internacional.

© Agapito Ojosnegros
Fuente original

 

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